• UK
  • 10:45 23 Nov 2009
  • |    La Paz
  • 06:45 23 Nov 2009

¿Qué tipo de convenio busca el Reino Unido?

Es de radical importancia que el acuerdo de Copenhague respalde a los países en desarrollo para sobrellevar y actuar en contra del cambio climático.

 

El Reino Unido trabaja por un acuerdo ambicioso, eficiente y justo.

  • Ambicioso

El Reino Unido considera que el objetivo primordial del Acuerdo de Copenhague es el de frenar el cambio climático para llegar a un aumento en la temperatura promedio global de sólo 2°C.  Esto significa que el acuerdo debe establecer una trayectoria verosímil que disminuya las emisiones mundiales por lo menos al 50% de los índices de 1990 para el año 2050, así como estipular cuáles serán las medidas a establecer hoy para asegurar que los niveles de emisión comiencen a disminuir en la próxima década.

Los países desarrollados deben liderar dando ejemplo, estableciendo objetivos vinculantes que reduzcan sus emisiones al menos hasta un 80% para el año 2050; se incluyen metas a medio plazo que conduzcan al objetivo. De acuerdo con el análisis del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), en 2020 el conjunto de los países desarrollados deberá reducir sus niveles de emisiones entre un 25% y un 40% por debajo de los índices de 1990.

Por su parte, el nivel de esfuerzo y compromiso de los países en desarrollo deberá reflejar sus circunstancias nacionales; sin embargo, deberán actuar a su vez bajo el respaldo adecuado por parte de las naciones desarrolladas, para posicionarse en la ruta del desarrollo bajo en carbono. Las recientes investigaciones sugieren que para el año 2020 las emisiones en los países en desarrollo deben ser, aproximadamente, entre un 15% y un 30% más bajas que los índices “convencionales” proyectados. De igual forma, el ambicioso convenio debe garantizar que se incluyan todas las fuentes de emisión principales; entre ellas, las de aviación, navegación y las resultantes de la deforestación.  

Afrontar la deforestación es de vital importancia: las emisiones que resultan de la deforestación representan menos de un quinto del total a nivel mundial mientras que, a su vez, los bosques cuentan con una enorme biodiversidad y valor ambiental.  La comunidad internacional tiene un claro interés en conservar los bosques de nuestro planeta; sin embargo éstos pertenecen a los países en los que se encuentran.  Si tenemos en cuenta los derechos de las comunidades locales y pueblos indígenas que viven en ellos, para el encuentro de Copenhague deseamos alcanzar acuerdos que reduzcan los niveles de deforestación de los bosques tropicales por lo menos un 50% en 2020, así como detener la pérdida mundial de los bosques como muy tarde en 2030.

Pretendemos lograr acuerdos que proporcionen un importante financiamiento anticipado que disminuya los niveles de deforestación hasta que un financiamiento a largo plazo se haga completamente realidad (por ejemplo a través del mercado del carbón).

  • Eficiente

El acuerdo de Copenhague debe instaurar un marco que proporcione certidumbre y, por ende, genere inversiones para una energía limpia, así como una silvicultura y un uso y adaptación de la tierra que resulte sostenible.

En especial, el Reino Unido respalda el desarrollo de un mercado mundial de carbono que fomente la reducción de las emisiones de manera rentable y proporcione grandes flujos financieros a los países en desarrollo.  Pretendemos establecer un marco internacional que apoye la vinculación de los sistemas comerciales de emisiones en 2015 entre los países desarrollados; que establezca nuevos programas comerciales sectoriales de carbono que permitan a los países en desarrollo más avanzados tener acceso al financiamiento y a programas de reducción rentables dentro de determinado sectores clave; y que reforme los mecanismos de desarrollo limpio (que apoyan los proyectos bajos en carbono en países en desarrollo) para mejorar su eficiencia y efectividad ambiental.

El desarrollo e instalación de tecnología es básica para enfrentar las causas y consecuencias que conlleva el cambio climático, que van desde las fuentes de energía de bajas emisiones de carbono, hasta la construcción de una infraestructura capaz de resistir los efectos del cambio climático.  Nuestra meta en Copenhague es garantizar que las tecnologías existentes se distribuyan por el planeta con mayor rapidez; ya sea a través de la construcción de un mercado de carbono o por medio de la provisión adicional de apoyo a las políticas y asistencia técnica a los países en desarrollo.

Asimismo, aceleraremos el desarrollo de nuevas tecnologías que se instalen, a nivel comercial, de la forma más rápida y menos costosa posible, a través de una mayor inversión en innovación y del fomento de la cooperación por parte de los países en desarrollo.

Con objeto de que resulte efectivo, el acuerdo deberá implicar vínculos legales para todas las partes involucradas. Éste deberá estar sujeto a un marco reglamentario de compromiso eficiente que establezca que los compromisos de reducción de las emisiones de cada país sean transparentes y se instauren realmente.  De esta forma, el Reino Unido apela al establecimiento de sólidos acuerdos para llevar a cabo un seguimiento, elaboración de informes y verificación (MRV, Monitoring, Reporting and Verification).  

  • Justo

El cambio climático lleva implícita una injusticia básica y es que, en gran medida, ha sido causado por las emisiones históricas que generaron los países industrializados, mientras que sin embargo es la población más pobre y vulnerable quien más padecerá sus peores e inmediatos efectos. Por lo tanto, es de radical importancia que el acuerdo de Copenhague respalde a los países en desarrollo para sobrellevar y actuar en contra del cambio climático.

Buscaremos garantizar que los países más pobres y vulnerables obtengan ese apoyo financiero que requieren para instaurar la adaptación al cambio climático como una parte integral de sus procesos de planificación de desarrollo nacional, destinando fondos donde más se necesitan. De igual forma, buscaremos garantizar los apoyos internacionales necesarios para proporcionar mejores fuentes de información sobre el clima con los que analizar los futuros riesgos del cambio climático y obtener el conocimiento necesario para conseguir la adaptación al mismo.

De esta manera, una de las prioridades más importantes para Copenhague será la de establecer el presupuesto de financiación necesario que respalde las acciones de mitigación y adaptación de los países en desarrollo.  Aparentemente gran parte de la financiación destinada a la reducción de las emisiones y la adaptación al cambio climático provendrá del sector privado, por lo que es esencial que el acuerdo mundial establezca medidas que fomenten estas inversiones.  

No obstante, se necesitará una suma significativa de financiación pública, especialmente a corto plazo, que asegure que las acciones surtirán efecto lo antes posible y que las emisiones alcancen su máximo la próxima década y para asistir en la adaptación en los demás países. Igualmente, en Copenhague intentaremos que los países desarrollados se comprometan a alcanzar sus compromisos de Asistencia Oficial para el Desarrollo (ODA), así como a hacer que estos gastos sean “resistentes al clima”.

Además de esto, pretendemos garantizar que los países se comprometan a proporcionar nueva financiación adicional a sus compromisos de Asistencia Oficial para el Desarrollo.   Esperamos ver una financiación futura para el problema del clima aportada tanto por parte de los países desarrollados como de aquéllos en desarrollo (excepto de los países más pobres), calculada de acuerdo a los niveles de emisiones y la capacidad de pago de cada país. Intentamos llegar a acuerdos para establecer sistemas que generen ganancias predecibles para la instauración de acciones contra el cambio climático, de modo que los países en desarrollo adopten acciones ambiciosas con la confianza de que el dinero existirá.

Para que funcione todo nuevo acuerdo, es necesario establecer instituciones internacionales sólidas capaces de implementarlo de forma rápida y a gran escala.  Siempre que sea posible, pretendemos reformar y desarrollar las instituciones existentes antes de establecer otras diferentes, y sólo crear nuevas instituciones cuando sea necesario.  Asimismo, en Copenhague esperamos acordar estructuras reguladoras de financiación que sean sencillas, justas y eficientes, que estén sujetas a una representación equilibrada entre contribuidores y receptores, y coordinadas por un organismo de alto nivel bajo las directrices de la UNFCCC (Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático).  

Queremos ver que la financiación de los aspectos climáticos se destine directamente a apoyar estrategias nacionales dirigidas a un desarrollo bajo en carbono que sean fuertes contra el cambio climático y coherentes con los estándares acordados internacionalmente de gestión financiera.  Esto permitirá que los propios países en desarrollo tomen las decisiones sobre los gastos.




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