Resultados de la Cumbre de Londres
La Cumbre de Londres ha tenido lugar en un momento en que el mundo se enfrenta a la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial. Los objetivos de la Cumbre de Londres fueron reunir a los líderes de las principales economías del mundo y a las principales instituciones internacionales para que tomaran las medidas colectivas necesarias para estabilizar a la economía mundial y aseguraran la recuperación y el empleo. Los líderes enfrentaron una serie de desafíos sin precedentes: evitar la profundización de la crisis y recuperar el crecimiento en el corto plazo, y al mismo tiempo reestructurar el sistema financiero, preservar el sistema de comercio mundial, y sentar las bases de una recuperación sustentable.
En la Cumbre se acordaron acciones concretas. Los líderes se pusieron de acuerdo en tomar medidas para:
Recuperar la confianza, el crecimiento y el empleo: los líderes reafirmaron su compromiso de trabajar juntos para recuperar el crecimiento y el empleo, preservando la sustentabilidad fiscal a largo plazo. Acordaron medidas para acelerar el regreso a un camino de crecimiento y se comprometieron a tomar todas las medidas necesarias para garantizar este resultado, y convocaron al FMI para que evalúe periódicamente las medidas tomadas y las acciones globales requeridas. Asimismo, se comprometieron a efectivizar un programa de apoyo adicional de 1.1 billones de dólares para ayudar a la economía mundial a superar la crisis y restablecer el crédito, el crecimiento y el empleo. La mayor parte de esta ayuda se canalizará a través de las instituciones financieras internacionales (ver más adelante).
Fortalecer la supervisión y regulación financieras: los líderes acordaron fortalecer el sistema financiero incorporando un sistema mejor y más creíble de vigilancia y regulación que tome en cuenta los riesgos macroeconómicos y evite el endeudamiento excesivo, e incluya por primera vez la regulación y supervisión de grandes fondos de cobertura y de las agencias calificadoras. También acordaron medidas contra las jurisdicciones no cooperativas, así como principios comunes contra la remuneración excesiva.
Financiar y reformar nuestras instituciones financieras internacionales para superar la crisis y evitar crisis futuras: los líderes acordaron efectivizar la disponibilidad de 850.000 millones de dólares adicionales a través de instituciones financieras internacionales como el FMI, el Banco Mundial y otros bancos multilaterales de desarrollo (BMD). Esto incluye la ampliación en 500.000 millones de los recursos del FMI, una asignación de DEGs por valor de 250.000 millones, y al menos 100.000 millones para préstamos adicionales de los BMD. Los lideres también acordaron asegurarse de contar con los medios requeridos para atender las necesidades de los mercados emergentes y países en vías de desarrollo y acelerar la reforma de las instituciones financieras internacionales para garantizar que la representación de las naciones concuerde con el cambiante equilibrio de la economía mundial.
Promover el comercio y la inversión globales y rechazar el proteccionismo, para apuntalar la prosperidad: los líderes se comprometieron a no recurrir al proteccionismo, sea en forma directa o indirecta, a incorporar un mecanismo de control transparente, y a tomar medidas que promuevan el comercio, entre ellas comprometer 250.000 millones de dólares para detener la caída del crédito para el comercio, que facilita alrededor del 90% del comercio mundial.
Generar una recuperación integradora, ecológica y sustentable: los líderes reafirmaron su compromiso de cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y honorar los compromisos de ayuda al desarrollo; destinaron 50.000 millones de dólares a países de bajos ingresos, incluidos los ingresos provenientes de las acordadas ventas de oro del FMI, convinieron que el FMI brindaría más apoyo a los países de bajo ingresos y convocaron a la ONU para que fije un mecanismo eficaz para controlar el impacto de la crisis en los países más pobres y más vulnerables.
1) Recuperar la confianza, el empleo y el crecimiento
Una serie de acontecimientos del mercado financiero que comenzaron en 2007 culminó en la peor crisis bancaria internacional en años. A pesar de intervenciones sin precedentes de los gobiernos para reparar el sistema financiero, la crisis disparó una recesión global. Antes de que se reunieran los líderes del G20, los pronósticos indicaban que la mayoría de las economías avanzadas y muchas economías emergentes y en vías de desarrollo quedarían inmersas en una profunda recesión en 2009, y que el crecimiento mundial en términos reales se reanudaría y aumentaría a más del 2% hacia fines de 2010.
En respuesta a estos datos, los gobiernos de los países del G20 acordaron tomar medidas para acelerar el regreso a la senda del crecimiento y ayudar a las familias y a las empresas durante la recesión. En el Reino Unido, por ejemplo, el Gobierno aumentó el gasto para ayudar a los propietarios de viviendas y a las personas en riesgo de perder su empleo y brindó apoyo para que el sector financiero volviera a prestar. El Banco de Inglaterra llevó las tasas de interés al nivel más bajo de su historia, para que a las empresas y hogares les resulte más económico tomar préstamos. Otros países del mundo han tomado medidas similares.
En la Cumbre de Londres, los líderes del G20 reafirmaron su compromiso de trabajar juntos para recuperar el crecimiento y el empleo. Expresaron su confianza en que las nuevas medidas y compromisos acordados en la Cumbre acelerarán el regreso al camino del crecimiento; y hoy se comprometieron a tomar todas las medidas necesarias para garantizar este resultado. Reconociendo que tal vez se requieran más medidas, convocaron al FMI a que evalúe periódicamente las medidas tomadas y las acciones globales requeridas.
No sólo acordaron los líderes tomar medidas adicionales (tanto de política fiscal como en otras áreas). Además, vincularon la necesidad de medidas con el logro de objetivos de crecimiento cuantificados y con plazos, e incorporaron un mecanismo claro de control para evaluar los avances. Esto representa un paso importante de coordinación macroeconómica internacional para combatir la crisis.
2) Fortalecer la supervisión y regulación financieras
Los problemas del sector financiero y las deficiencias en la supervisión fueron algunas de las causas principales de la crisis. El aumento de los préstamos y la securitización de activos redujeron la transparencia y expusieron al sistema bancario a altos niveles de riesgo sistémico.
Los participantes del mercado no comprendieron la naturaleza de los riesgos a los que se exponían y a la vez el sistema regulatorio les permitió un nivel de endeudamiento excesivo en relación con su capital durante el período previo a la crisis. La tendencia del sector financiero a sobreexpandirse durante los períodos favorables fue exacerbada por una serie de factores: excesiva dependencia de la evaluación del riesgo crediticio efectuado por las Agencias Calificadoras y posibles conflictos de intereses de dichas agencias, insuficientes normas de rendición de cuentas y requerimientos de capital que reforzaron en lugar de reducir la hiperexpansión del mercado financiero, y políticas remunerativas que alentaron excesos en materia de endeudamiento y toma de riesgos.
En la Cumbre, los líderes del G20 acordaron un borrador para la reforma del marco regulatorio del sector financiero. Los principios fundamentales sobre los que se sustenta el marco incluyen la necesidad de fortalecer la supervisión macroeconómica; que los requerimientos de capital incorporen explícitamente elementos anticíclicos – aunque en las actuales circunstancias sería inapropiado plantearlos hasta que se consolide la recuperación, que todas las instituciones sistémicamente importantes, entre ellas los fondos de cobertura, sean sometidos a regulación y supervisión; que existan principios comunes de remuneración para desalentar la excesiva toma de riesgos, que las agencias calificadoras hagan su trabajo correctamente y sin conflictos de intereses, y que se combata a los paraísos fiscales y las jurisdicciones no cooperativas. Los líderes también decidieron que el Foro de Estabilidad Financiera, ahora rebautizado como Consejo de Estabilidad Financiera con la incorporación de todos los países del G20, debe asumir un papel protagónico en la coordinación de esta agenda.
El acuerdo de medidas específicas en todas estas áreas y en todos los países del G20 representa un grado sin precedentes de coordinación regulatoria internacional, y conducirá a importantes reformas en el sector financiero global, lo que reducirá el riesgo de repetición de la crisis.
3) Financiar y reformar nuestras instituciones financieras internacionales para superar la crisis y evitar crisis futuras
La crisis financiera global condujo a la paralización de los mercados financieros internacionales que resultan fundamentales para mantener en funcionamiento a la economía mundial. Los efectos se sintieron con particular rigor en las economías emergentes y en vías de desarrollo. Los gobiernos, además de los hogares y las empresas de estos países, enfrentaron mayores dificultades para acceder a créditos, lo que profundizó el freno al crecimiento económico derivado de la caída de la demanda global y las exportaciones, y el aumento del desempleo. Instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial cumplen una función esencial en la tarea de asegurar la estabilidad y la recuperación de los mercados emergentes y las economías en vías de desarrollo.
Para asegurar que las instituciones financieras internacionales tengan los recursos que necesitan para proporcionar un apoyo adecuado y efectivo a las economías en vías de desarrollo – las cuales han sido factores clave del crecimiento económico mundial en los últimos diez años y resultan esenciales para poner fin a la recesión global – los líderes del G20 acordaron canalizar a través de las instituciones financieras internacionales recursos por valor de 850.000 millones de dólares. Acordaron triplicar los recursos del FMI para llevarlos a 750.000 millones de dólares, financiando inicialmente este paquete a través de préstamos bilaterales que posteriormente se incorporarían a Nuevos Convenios de Otorgamiento de Préstamos más amplios de hasta 500.000 millones de dólares. Los líderes también acordaron una partida de DEGs de alrededor de 250.000 millones – para inyectar 100.000 millones líquidos más a las economías emergentes y en vías de desarrollo (esto incluye 19.000 millones para los más pobres) y también instaron a la ratificación de la cuarta enmienda para facilitar una partida adicional de 30.000 millones en DEGs.
Los líderes instaron a los BMD a que en los próximos cinco años faciliten recursos adicionales por un valor mínimo de 100.000 millones de dólares y también se comprometieron a proveer hasta 50.000 millones para el comercio en el marco del esfuerzo global por asegurar la disponibilidad de al menos 250.000 millones para financiamiento del comercio.
Los líderes también acordaron asegurar que las instituciones financieras internacionales tengan los medios requeridos para abordar la actual crisis y atender las necesidades de los mercados emergentes y países en vías de desarrollo. Por ello recibieron con agrado la nueva Línea de Crédito Flexible del FMI para países habilitados, instaron al FMI a reformar su sistema de vigilancia y otorgamiento de créditos a fin de abordar las causas de los problemas de balance de pagos de los países, apoyaron el Marco de Ayuda a Países Vulnerables del Banco Mundial financiado a través de aportes voluntarios, aumentaron los límites individuales de países para recibir préstamos del Banco Mundial a fin de que los países más grandes puedan acceder al nivel de financiamiento que necesitan, permitieron a los países de bajos ingresos de la IDA con deudas sustentables y políticas sólidas obtener acceso temporario a préstamos no concesionales del BIRF, y levantaron temporariamente el tope al volumen de préstamos concesionales de los BMD otorgados como apoyo presupuestario a países de bajos ingresos.
Además de incrementar los recursos, es importante que cada país confíe en la función, la eficacia y la legitimidad de las instituciones, para asegurar su credibilidad.
En la Cumbre de Londres, los líderes reconocieron que deben tomarse medidas para aumentar la credibilidad de las Instituciones Financieras Internacionales (IFI). A tal fin, el G20 acordó lo siguiente:
• Reforma de la representación en las IFI. La reforma de la cuota del FMI se adelantará a fin de que esté terminada para 2011 y que la similar reforma del Banco Mundial esté lista para 2010.
• La selección y reclutamiento de las autoridades del FMI y el Banco Mundial se basarán en mérito.
• Se considerará una mayor intervención de los gobernadores del Fondo en la fijación del rumbo estratégico del FMI y el mejoramiento de la rendición de cuentas del organismo.
4) Promover el comercio y la inversión globales y rechazar el proteccionismo para apuntalar la prosperidad
El comercio es fundamental para la salud de la economía global.
Cuanto más abiertas al comercio son las economías, mayores son los beneficios. La historia demuestra lo siguiente: desde 1945, los aranceles promedio de los países desarrollados, como el Reino Unido, Europa y los EE.UU. cayeron de casi un 40% a menos del 5%; las exportaciones mundiales se multiplicaron por 27 y el ingreso mundial se multiplicó por ocho.
No obstante, se pronostica que el comercio mundial caerá un 9% este año (lo que representa la mayor caída en 60 años) debido a la baja de la demanda global y la disminución de las exportaciones. Esta caída se profundiza por efecto de la creciente presión proteccionista, pero también por el agotamiento de los créditos para el comercio, los cuales representan el seguro que pagan los exportadores mientras sus productos están en tránsito, seguro del cual depende aproximadamente el 90% del comercio mundial.
Los líderes del G20 declararon que reactivar el comercio y la inversión mundiales es fundamental para recuperar el crecimiento mundial, por ello acordaron medidas para detener la caída del comercio global. Específicamente, esto fue lo acordado:
• Comprometerse a asegurar que los países no recurran al proteccionismo ampliando la decisión tomada en noviembre de no aumentar los aranceles al comercio ni imponer ninguna restricción adicional al comercio hasta el 2010 y rectificar rápidamente cualquier medida proteccionista.
• Comprometerse a minimizar cualquier impacto negativo de medidas de política interna sobre el comercio y la inversión mundiales, entre ellas la política fiscal y las medidas en apoyo al sector financiero, y a no replegarse en el proteccionismo financiero.
• Comprometerse a notificar rápidamente a la OMC de cualquier medida de este tipo y convocar a la OMC para que, junto con otros organismos, controle e informe públicamente el grado de adhesión a estas iniciativas en forma trimestral.
• Tomar medidas para respaldar el comercio, entre ellas el compromiso de facilitar 250.000 millones de dólares de financiamiento en los próximos dos años, a través de los organismos nacionales y de los bancos de desarrollo, además de aprovechar mejor los créditos que ya están disponibles para financiar el comercio.
• Enunciar su compromiso personal con la Ronda de Doha y priorizar las negociaciones.
5) Asegurar una recuperación justa y sustentable para todos
La crisis financiera global afecta a todos los países, ricos y pobres, y la respuesta a la crisis también afectará a todos, ricos y pobres, ahora y en las generaciones futuras. Los líderes reconocieron la dimensión humana de la crisis y se comprometieron a apoyar a los afectados creando oportunidades de empleo y tomando medidas de apoyo al ingreso. Asimismo, enunciaron su decisión no sólo de recuperar el crecimiento sino también de sentar las bases de una economía mundial justa y sustentable.
Los efectos de la actual crisis sobre los países en desarrollo pueden provocar que 90 millones de personas más por año caigan en la pobreza extrema, y a la vez ponen en riesgo los avances logrados hacia la concreción de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La recuperación global no será sustentable a menos que beneficie a los más pobres y les ofrezca las oportunidades que necesitan para salir de la pobreza. A tal, fin los líderes:
• Reafirmaron su cometido de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y comprometer fondos de Ayuda Oficial al Desarrollo, incluidos los compromisos de ayuda al comercio.
• Facilitaron 50.000 millones de dólares para los países de bajos ingresos, a través del Fondo de Respuesta Social Rápida, la inversión en seguridad alimentaria y apoyo al Fondo para Países Vulnerables del Banco Mundial.
• Acordaron que el FMI debe duplicar sus límites de acceso y capacidad para otorgar créditos concesionales a fin de brindar más apoyo a los países de bajos ingresos, y pidieron al FMI que presente propuestas para canalizar los ingresos de las convenidas ventas de oro hacia este objetivo.
• Llamaron a la ONU a crear un mecanismo para controlar el impacto de la crisis en los más pobres.
Reconociendo que el regreso a la actividad y el crecimiento habituales los dejará en una posición vulnerable a la suba del precio del petróleo y los efectos potencialmente calamitosos del cambio climático, varios líderes comprometieron una parte importante de su paquete de recuperación económica a inversión en tecnologías de bajo nivel de carbono. Los líderes acordaron buscar un camino de crecimiento económico que genere oportunidades de negocios ecológicas. Estas oportunidades no sólo promoverán el empleo y contribuirán al crecimiento económico sino que también garantizarán que la recuperación sea sustentable a largo plazo.